F.I.E.L S.M.A.

 Un Festival Bilingüe para Escritores y Lectores en el Mágico San Miguel de Allende, Gto. México.

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Los efectos secundarios de escribir y leer novela en Rosa Beltrán

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Rosa-Beltran-FIELEn esta obra la autora reflexiona sobre el significado que tendrían las grandes obras literarias para los lectores y los modos en que éstos las asumirían dentro de su experiencia vital.

(Nota original: Pulsar Comunicación Cultural).-  En su taller “Efectos secundarios de escribir y leer novela”, la escritora Rosa Beltrán analizara los elementos que conforman y a partir de los cuales se crea una novela con el fin de que los participantes logren concebir una obra literaria. 

· Asimismo, la escritora compartirá el trabajo creativo que realizó para su reciente novela Efectos Secundarios, en la que aborda la lectura como una posibilidad de exorcizar la violencia.

· También, plantea una crítica sobre ciertos mecanismos de promoción en la escena editorial tendientes a posicionar obras que implicarían menor atención y pervertir la experiencia de la lectura.

La novelista, cuentista y ensayista mexicana Rosa Beltrán, considerada una de las narradoras más destacadas de su generación, de acuerdo con la crítica especializada, ofrecerá el 15 de febrero un taller titulado “Efectos secundarios de escribir y leer novela”, en el marco del Octavo Festival Internacional de Escritores en San Miguel de Allende, FIELSMA 2013, a las 9:00 horas en el Hotel Real de Minas de dicha ciudad.

Su taller en el FIELSMA, dirigido para aquellos que planeen o estén en proceso de realizar una novela, versará sobre los mecanismos de crear una obra narrativa, ofrecerá un panorama general de este género literario y abordará la posibilidad de que los participantes logren la construcción de una obra.

En entrevista para Púlsar Comunicación Cultural, la también académica y editora apuntó que para abordar estos temas explicará cuáles son los diversos ejemplos de novelas, tipos de construcciones climáticas, estructuras, personajes, inicios y finales, “pero también abordaremos las diversas posibilidades que existen de crear una historia, y la posibilidad de narrar de una forma en la que lo escrito puede tomar una consistencia y dar una experiencia de lectura distinta de cuando leemos un cuento o un ensayo”.

Asimismo, detalló que en este curso se revisará su novela Efectos Secundarios publicada por Mondadori México en 2011, en la que, entre otros aspectos, aborda la lectura como una posibilidad de exorcizar la violencia e invita a cuestionarse si a través de la literatura, autores y lectores han aprendido estrategias de sobrevivencia. “Es preguntarnos si para autores y lectores la literatura sirve para comunicarnos y hacernos preguntas en un momento de extrema violencia; no es que el libro tenga las respuestas, pero sí las preguntas en torno a  un momento como el que estamos viviendo”. 

Al mismo tiempo, en su taller, incluirá ejemplos de novelas clásicas de la literatura universal con el fin de ayudar a los participantes a un amplio y  mejor entendimiento sobre este género. Dichas obras, en un juego de espejos entre la realidad y la experiencia de la lectura, son fundamentales para el personaje de Efectos Secundarios, en quien la lectura de los clásicos desencadena un proceso de anagnórisis. Al respecto, afirma Beltrán. “Es el intento de plasmar una serie de impresiones sobre un personaje que se va transformando con cada una de sus lecturas, que se convierte de manera literal en el protagonista de lo que lee”.

De acuerdo con la escritora Mónica Lavín, la obra  es protagonizada por  una presentadora de libros, “una apasionada de la lectura que ha hecho de la presentación de novedades editoriales de éxito comercial, básicamente libros de autoayuda, su oficio”, quien es secuestrada por la lectura e  intenta referirse a los autores y obras de su devoción que en ella mientras presenta libros sobre cómo alcanzar la felicidad.

En ese sentido, la autora plantea una reflexión sobre el significado que tendrían las grandes obras literarias para los lectores y los modos en que éstos las asumirían dentro de su experiencia vital: “Habla de apropiaciones; de la forma en la que la realidad se mete  en nuestros escritos se apodera de lo que estamos leyendo y de nuestra fantasía, pero a la vez  de la reacción a esto, lo que ocurre  cuando estamos leyendo con la realidad, que ésta se convierte en una fuente de ruido de fondo y que lo que lo que leemos no sólo es una realidad paralela, sino que en  el momento en el que leemos es la única realidad que existe y nos transforma”.

Efectos secundarios, señaló, también es una crítica a diversos libros comerciales de difusión masiva que se promocionan como los únicos que se necesitan para encontrar la felicidad, “una suerte de panacea que ofrece la ortopedia de la felicidad por escrito; en la obra se refiere de manera muy crítica no sólo a los libros de autoayuda, sino a la forma en la que las editoriales promueven ciertos libros, a la manera en que la mercadotecnia ha pervertido nuestra experiencia de lectores”.

Beltrán mencionó que también cuestiona diversos aspectos sobre la relación y significado que tienen las grandes obras literarias para los lectores contemporáneos, aquellos nacidos en la llamada era digital.

Para la autora, como cada libro, Efectos Secundarios fue un reto en cuanto a su estética: “Fue un acto de audacia y un reto porque por un lado es imposible que uno escriba con un estilo distinto, pero también siempre hay una enorme tentación en cada una de las nuevas novelas de ir más allá de lo que se planeó en el libro anterior”.

La escritora, quien considera que el estilo no es algo que se busca sino que encuentra al escritor, compartió que su estética y ella tuvieron un encuentro natural, pues estaba en todo lo que escribía, sin embargo, aseguró que fue complicado el día que descubrió que era difícil escapar del tono que ya es su marca. “Es una herramienta que al mismo tiempo es una cárcel, darme cuenta que no podía escribir en otro tenor, porque para mí no es el personaje, sino el tono el que me da la posibilidad de seguir escribiéndolo, y ahí está la marca del estilo, es nuestra forma de ver el mundo y cuando tratamos de ir contra ello, lo que escribimos resulta inverosímil”, expresó.

Agregó que para crear esta publicación fue necesario agudizar su curiosidad, ya que en su opinión escribir es una forma de descubrirse: “A través de los que escribirnos encontramos respuestas a preguntas que ni siquiera nos hemos hecho, como si la escritura misma tuviera las respuestas y no nosotros”.

Para el escritor mexicano Jorge Volpi, Efectos secundarios se convirtió en la mejor metáfora de México y en una ácida diatriba contra la frivolidad de la literatura… y de la violencia”, apuntó en su crítica titulada “Una novela de terror y resistencia”.

Rosa Beltrán (1960) es  licenciada en Literatura Hispánica por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),y doctora en Literatura Comparada por la Universidad de California, Los Ángeles. Es autora de las novelas La corte de los ilusos (Premio Planeta 1995), El paraíso que fuimos, (2002) y Alta infidelidad (2006), así como de los volúmenes de cuentos Optimistas (2006), Amores que matan (1996) y La espera (1986). Una versión ampliada de sus cuentos Amores que matan apareció en 2005.

 

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